Vía @CDNCOL
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Desde hace años, varias personas (especialmente mujeres) denuncian que sus parejas sexuales se quitan el condón en medio del sexo sin su consentimiento. El acto es considerado como violación sexual, y a pesar de ser una práctica extendida contra la autonomía sexual, hay pocas condenas.

Desde hace un par de años los medios de comunicación comenzaron a hablar de una “moda” que periódicamente vuelve a ganar el adjetivo de “nueva”. Se trata del stealthing, que en inglés significa “en sigilo” o “secretamente” y que consiste en la práctica que asumen algunos hombres de quitarse el condón durante el sexo, a pesar de haber acordado con su pareja el uso del condón.

El acto ocurre cuando una persona, mayoritariamente una mujer, ha consentido de forma autónoma tener relaciones sexuales con condón, sin embargo, es engañada y coaccionada secretamente a participar en relaciones sexuales sin condón. El engaño y la coacción la privan de sus derechos a la sexualidad y la autonomía corporal y su derecho a controlar su sexualidad y elecciones reproductivas, todo sin que ella lo sepa.
En 2017, la investigadora Alejandra Brodsky, una abogada de la Universidad de Yale, publicó en la revista Columbia Journal of Gender and Law un estudio en donde imaginaba las posibles repercusiones legales del “stealthing”, y ahonadaba en las repercursiones que tiene esta práctica para las víctimas.

Para empezar, la abogada comienza por llamarlo “agresión sexual”, no una moda, ni una tendencia, ni una práctica. Para su investigación, Brodsky encuestó a más de cien mujeres que habían sido víctimas de esta práctica. Sus relatos comenzaban de manera muy similar: “No estoy segura de que sea violación, pero…”. La abogada escribe que estas mujeres no saben cómo llamar al daño y los tribunales (en este caso, de Estados Unidos) tampoco.

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